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Hepatitis

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El objetivo es concientizar a la población en general sobre esta enfermedad, que si no es tratada como corresponde puede derivar en consecuencias de gran perjuicio sobre la salud como cáncer de hígado o cirrosis.

Por ello la ONG World Hepatitis Allience anualmente hace un llamado a los gobiernos del mundo para que tomen medidas y acciones más concretas en la detección y tratamiento de la hepatitis C. Se debe recordar que esta afección generalmente no presenta síntomas y se transmite cuando se produce un contacto entre sangre sana con sangre infectada por el virus C: transmisión vía parenteral o por no adoptar medidas asépticas adecuadas a nivel hospitalario en transfusiones o la utilización de hemoderivados para el tratamiento de otras enfermedades, así como también por compartir jeringas, en centros odontológicos, lugares de aplicación de piercings y tatuajes, podólogos, entre otros.

Más sobre la hepatitis
La palabra “hepatitis” significa, simplemente, inflamación del hígado, sin apuntar a ninguna causa específica. Una persona con hepatitis puede:

Padecer uno o varios trastornos, incluyendo una infección vírica o bacteriana del hígado.
Padecer un trastorno autoinmunitario que afecta al hígado.
Haber sufrido un traumatismo abdominal en la zona del hígado.
Lo más habitual es que la hepatitis haya sido provocada por uno de los siguientes tres virus: el virus de la hepatitis A, el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C.

¿Qué es la hepatitis A? La forma de hepatitis más frecuente es la hepatitis A (también denominada hepatitis infecciosa). Este tipo de hepatitis está causado por el virus de la hepatitis A (VHA), que se encuentra en las heces de las personas infectadas. Las heces infectadas pueden estar presentes en pequeñas cantidades en alimentos y objetos.
El virus de la hepatitis A se contagia:

Cuando alguien ingiere algo contaminado con heces infectadas por el VHA (esto facilita su transmisión en condiciones de hacinamiento e insalubridad).
A través del agua, la leche y los alimentos contaminados, sobre todo el marisco.
Puesto que la hepatitis A puede ser una infección leve, particularmente en la infancia, es posible que algunas personas no se den cuenta de que han contraído la enfermedad y ésta pase desapercibida y quede sin diagnosticar.
¿Qué es la hepatitis B? La hepatitis B (también denominada hepatitis sérica) está causada por el virus de la hepatitis B (VHB). El VHB puede provocar un amplio abanico de síntomas, desde malestar general hasta enfermedad hepática crónica que, a la larga, puede desembocar en un cáncer de hígado.

El virus de la hepatitis B se contagia:
A través de fluidos corporales infectados, como la sangre, la saliva, el semen, las secreciones vaginales, las lágrimas, la leche materna y la orina.
Mediante transfusiones de sangre contaminada
Al compartir agujas o jeringuillas infectadas para inyectarsedroga.
Al mantener relaciones sexuales con una persona infectada por el VHB.
Mediante el contagio de un recién nacido por su madre infectada.

¿Qué es la hepatitis C?
La hepatitis C se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada. Los síntomas provocados por el virus de la hepatitis C pueden ser muy parecidos a los provocados por los virus de las hepatitis A y B. No obstante, la infección por el virus de la hepatitis C virus puede conducir, a la larga, a una enfermedad hepática crónica y es el principal motivo de trasplante de hígado.

El virus de la hepatitis C se contagia:

Al compartir agujas y jeringas para inyectarse droga.
Al hacerse tatuajes o piercings con instrumental no esterilizado.
Mediante transfusiones de sangre
Mediante el contagio de un recién nacido por su madre infectada.
A través de las relaciones sexuales (aunque se trata de una vía de contagio menos habitual).
La hepatitis C es también un riesgo habitual en los centros de diálisis. Raramente las personas que conviven con un enfermo de hepatitis C se pueden contagiar al compartir artículos que pueden contener la sangre del enfermo, como maquinillas de afeitar o cepillos de dientes.
Diagnostico: Todas estas formas víricas de hepatitis se pueden diagnosticar y puede hacerse un seguimiento de su tratamiento mediante análisis de sangre fiables y fácilmente accesibles.

Signos y Síntomas: La hepatitis, en sus primeras etapas, puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe, como:

malestar general
fiebre
dolores musculares
pérdida del apetito
náuseas
vómitos
diarrea
ictericia -coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica (blanco del ojo).
No obstante, algunas personas no presentan ningún síntoma y ni siquiera saben que están infectadas. Por ejemplo, los niños con hepatitis A suelen presentar síntomas leves o ausencia total de síntomas.
Si la hepatitis progresa, los síntomas comienzan a apuntar al hígado como origen de la enfermedad. Las sustancias químicas que segrega el hígado habitualmente empiezan a acumularse en la sangre, lo que provoca:
ictericia
mal aliento
sabor amargo en la boca
la orina se vuelve oscura o del color del té
las heces se vuelven blancas, claras o del color de la arcilla.
También puede haber dolor abdominal, concentrado bajo las costillas del lado derecho (sobre un hígado inflamado y dolorido) o bajo las costillas del lado izquierdo (sobre un bazo dolorido).

¿Es contagiosa? Las hepatitis A, B y C son todas contagiosas. El virus de la hepatitis A puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados, así como en escuelas o centros de preescolar con condiciones higiénicas deficientes. Los inodoros y los lavabos utilizados por una persona infectada deben limpiarse con desinfectantes. Quienes conviven con o cuidan de una persona con hepatitis deben lavarse las manos después de cada contacto que mantengan con el enfermo.
El virus de la hepatitis B se puede encontrar en prácticamente todos los fluidos corporales, si bien las vías principales de contagio son las relaciones sexuales, las transfusiones de sangre contaminada y las jeringuillas compartidas para administrase droga por vía intravenosa.
El virus de la hepatitis C se puede transmitir por medio de agujas compartidas, productos derivados de sangre contaminada y, menos frecuentemente, a través de las relaciones sexuales. A pesar de que la hepatitis C se puede transmitir al feto durante el embarazo, este riesgo no es muy alto (en torno al 5%). Si usted está embarazada, póngase en contacto con su médico si cree que puede haber estado expuesta al virus de la hepatitis C.

¿Puede prevenirse la hepatitis?

Mantener unos buenos hábitos de higiene y evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad.
Ser especialmente cuidadoso si viaja a zonas donde las condiciones sanitarias son deficientes y la calidad del agua sospechosa, sobre todo al beber o nadar.
No comer nunca marisco o pescado procedentes de aguas contaminadas con aguas residuales.
Recordar a todos los miembros de la familia, sobre todo a los niños, que se laven las manos a conciencia después de usar el váter y antes de las comidas.
Si un miembro de su familia contrae la hepatitis, utilizar desinfectantes para limpiar los retretes, lavabos, orinales o cuñas que haya utilizado esa persona.
Puesto que las agujas y las jeringuillas contaminadas son la principal vía de contagio de la hepatitis, es una buena idea apoyar las campañas contra la drogadicción que se pongan en marcha en su comunidad y en las escuelas de su área. En casa, hable asidua y sinceramente con sus hijos sobre los peligros del consumo de drogas. También es importante fomentar la abstinencia sexual y el sexo seguro entre los adolescentes para eliminar el riesgo de contraer la hepatitis a través de las relaciones sexuales.