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Cáncer de Mama

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En todo el mundo el cáncer de mama es el segundo cáncer más frecuente y la causa más común de muerte por tumores en las mujeres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la incidencia de esta enfermedad oncológica se encuentra en aumento en el mundo en desarrollo debido a la mayor expectativa de vida, el acrecimiento de la urbanización y la adopción de estilos de vida occidentales. En Argentina, se estima que el riesgo de padecerlo, para una mujer promedio, es del 13%. Es decir que aproximadamente una cada 8 tiene la posibilidad de experimentar esta patología a lo largo de su vida. Para aquellas con un antecedente familiar de primer grado (madre, hermana, hija) el riesgo es de dos a cuatro veces mayor, que la población femenina en general. Se calculan entre 15.000 y 18.000 nuevos casos de cáncer de mama por año en nuestro país.
En esta enfermedad, el pronóstico está estrechamente ligado al momento de la detección. Se sabe que el diagnóstico temprano evita y disminuye en gran medida los procedimientos quirúrgicos radicales y atenúa la repercusión psíquica, social y familiar, desencadenados por la propia patología.
"Nuestro país -en relación con el resto de América Latina- tiene una situación de privilegio, dado que existe un Programa Médico Obligatorio que exige que tanto las prepagas como las Obras Sociales entreguen la medicación sin cargo; esto sucede a nivel público también a través de los bancos de drogas. Sin embargo, hay dificultades en el acceso a la medicación, poco cumplimiento de los tiempos para recibirla en la forma adecuada y, en muchas ocasiones, no se mantiene la entrega en forma constante como debe suceder en los tratamiento del cáncer de la mama", continuó la especialista" Detalló la Dra. Florencia Perazzo, quien también es presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) y médica oncóloga clínica del Servicio de Oncología Clínica del CEMIC. "En cuanto a las conductas de prevención y de detección temprana, lamentablemente se relacionan con las posibilidades y los tiempos disponibles de cada persona, es así que los controles de mamografía, por ejemplo, son mucho más dificultosos para aquellos sectores con más bajos recursos y alejados de las grandes ciudades", subrayó la especialista.
La enfermedad instalada
"Si hablamos de pacientes con cáncer de mama avanzado, la calidad de vida tiene mucho peso. Estas mujeres, aunque puede ser que cronifiquen la enfermedad durante mucho tiempo, saben que no se van a curar y por eso, tiene que primar su calidad de vida" señaló la Dra Perazzo. En adhesión, el Dr. Allemand señaló que "esta es una de las preocupaciones actuales en casi todos los debates de nuestra especialidad. Se ha avanzado mucho en torno al cáncer de mama metastático y escenario actual es distinto al que tenía hace unos 15 años atrás. Hoy es frecuente que muchas de estas mujeres, aunque sigue siendo una enfermedad incurable, vivan varios años".
"Se ha logrado prolongar la vida a través de los nuevos tratamientos pero ahora debemos trabajar para tener la menor cantidad de comorbilidades posibles. Esto es lo que más afecta a la calidad de vida de la paciente", agregó.