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El Ocio como Fuente de Bienestar y Salud Integral

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El interés por entender el bienestar no es nuevo ni se limita al terreno de la psicología. Los grandes filósofos y místicos de todos los tiempos han ofrecido sus perspectivas sobre la felicidad y lo que constituye una buena vida, existiendo por ende, mucho conocimiento abordado desde la sabiduría popular, las artes y las letras.
Los efectos positivos del ocio son conocidos desde la antigüedad. Los griegos proponían el descanso, el deporte o la contemplación como actividades que incidían positivamente en la salud y ayudaban a recobrarla. Sin embargo, tanto el concepto de ocio como el de beneficio han evolucionado profundamente en estos más de veinte siglos de historia. Así, el siglo XXI se asoma al ocio con una mirada nueva en la que destacan sus aspectos positivos y, como consecuencia, se valoran más que nunca los beneficios que se obtienen de su vivencia.
El disfrute constructivo del ocio se puede considerar un valioso recurso para fortalecer un desarrollo personal saludable. El ocio ayuda a generar experiencias óptimas, actúa como una actividad terapéutica y puede ser utilizado como una estrategia de afrontamiento, orientando así la lucha vital frente el distress.
Varias han sido las causas que han generado que la sociedad actual revalorice el ocio y nos lleve a reflexionar acerca de su importancia. Por un lado, por el significado de esta experiencia en la vida para el desarrollo personal, considerándose necesidad y derecho de todas las personas, y por otro, como dimensión clave para el bienestar de los individuos y su calidad de vida. Vale decir, que se está comenzando a apreciar cada vez más de manera sustantiva el fenómeno del ocio como dimensión esencial en el desarrollo de los seres humanos.
Por supuesto será importante considerar el ocio acorde a su directriz, puesto que desde una direccionalidad negativa del ocio - drogadependencia, teleadicción, ludopatías, consumo irracional y compulsivo - nos hacen comprender la consideración del análisis del ocio según una vertiente nociva y, por consiguiente, adoptará formas de alienación, individualismo, ansiedad y vacío interior para el sujeto.
En cuanto a la direccionalidad positiva del ocio, es la que va unida a la vivencia gratificante del mismo, tanto desde el punto de vista de la persona como de la sociedad. Esta vivencia gratificante aumenta la salud y el bienestar, promoviendo estados de ánimo positivos y experiencias motivadoras. Es así como el ocio en esta dirección ayudar a enfrentarse o reducir los efectos negativos del estrés, vencer la soledad, aumentando la autoestima, mejorando la socialización y las relaciones interpersonales hacia el desarrollo de una mejor calidad de vida.
La concepción actual de salud se caracteriza por ser holística: incluye salud emocional o psicológica, física y social; por enmarcarse en el contexto global del bienestar. Es así como en el binomio ocio-salud se verá influenciado por el estilo de vida, imbuido de los hábitos y costumbres que éste conlleve en la práctica sostenida.
Sabemos que el abuso del alcohol, el sobrepeso y el sedentarismo están asociados a riesgos de salud que indudablemente afectarán a la calidad de vida y al bienestar psicológico del sujeto. Es así como el estilo de vida de ocio puede estar relacionado con su salud, ya sea a través de un ocio nocivo y alienante, o bien un ocio constructivo y provechoso para sí mismo y la sociedad.
El ocio con direccionalidad positiva contribuirá generando satisfacción, bienestar; convirtiéndose en una fuente de energía capaz de lograr un mejor equilibrio psíquico. El ocio vivido bajo este fundamento se nutrirá aportando alegría, entusiasmo, autorrealización y autoconfianza.
Por lo tanto, subrayamos la necesidad de afrontar el reto de preparar psicoeducativamente a las personas, no sólo para el trabajo, sino también para promover y facilitar los recursos pertinentes para que el sujeto pueda alcanzar una dimensión positiva y creativa del ocio.
 
Marisa Pascucci- Dra. en Psicología