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Cómo prevenir un ACV, la segunda causa de muerte en el país

Cómo prevenir un ACV, la segunda causa de muerte en el país

Suele decirse que el corazón es el órgano más importante del cuerpo humano. Sin embargo un corazón puede ser reemplazado por medio de un trasplante. En cambio, el cerebro no.
 
Pero a la "máquina" más compleja que posee el organismo de una persona la asalta una grave enfermedad sumamente prevenible: el accidente cerebrovascular (ACV), responsable de la primera causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en nuestro país.
 
Hoy, en el Día Mundial del ACV, la gran toma de conciencia por parte de las personas sobre esta afección es que se trata en la mayoría de los casos de una situación sumamente prevenible. Y una vez que ocurre, el actuar rápido por parte de un especialista disminuye notoriamente las consecuencias discapacitantes.
"Cuando la sangre que llega al cerebro no es suficiente, ya sea porque una arteria se tapa o bien se rompe, ocurre un ataque cerebral. Así, cuando la natural circulación sanguínea al cerebro se interrumpe o se ve disminuida, comienza la aparición repentina de síntomas neurológicos, que pueden generar cuadros de parálisis de miembros o trastornos en el habla, entre otros", explicó a LA NACION el doctor Gabriel Persi, Jefe del Área de Neurología Vascular del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba).

En la Argentina, cada cuatro minutos una persona es víctima de un ACV. Casi un 30% de los sobrevivientes queda con discapacidad permanente. Y, a las lesiones físicas cotidianas que genera (como alteración o pérdida del caminar, vestirse, comer, bañarse, hablar, entender o escribir) se suman discapacidades personales y laborales que precisan una neuro-rehabilitación no sólo biológica sino también educativa e interdisciplinaria.
 

CIFRAS PREOCUPANTES
Relacionado con esto, tampoco desciende la incidencia de los principales factores de riesgo, más bien todo lo contrario. La Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del año 2013, expuso algunas cifras que resultan preocupantes.

El sobrepeso y la obesidad han mostrado un aumento con respecto al relevamiento realizado en 2009, con porcentajes del 37.1 y 20.8 respectivamente. Si bien el consumo de tabaco y la exposición habitual al humo de tabaco ajeno ha descendido (del 27,1% al 25,1% para el primer caso; y del 40,4% al 36,3% para el segundo caso), la prevalencia de presión arterial elevada se ha mantenido (con porcentajes del 34.8 para 2009 y del 34.1 para 2013).
 
En cuanto a la prevalencia de colesterol elevado, se ha registrado un aumento del 29,1% al 29,8%, si se comparan ambas mediciones. De ahí la importancia de desarrollar programas específicos para combatir cada uno de estos factores de riesgo.
 
Durante mucho tiempo se la describió como una patología de personas mayores de 55 años. No obstante, en los últimos años, los especialistas se muestran preocupados por el aumento de casos en hombres más jóvenes.

"Entre los factores tratables, se encuentran: presión arterial alta, cigarrillo, diabetes, alcohol, colesterol alto, drogas (cocaína), fibrilación auricular, problemas cardíacos, alteraciones de la sangre, migrañas, anticonceptivos orales, enfermedad carotídea, dentadura en mal estado, sedentarismo, obesidad y procesos infecciosos", indicó Liniado.
Y precisó que los no tratables: familiares con ataques cerebrales, edad, sexo masculino, ataque cerebral en el pasado, e infartos silentes en las neuroimágenes", indicó Liniado.
 
El experto cardiólogo resaltó que la Hipertensión Arterial es el factor de riesgo más frecuente, ya que está presente en el 80% de los pacientes que sufren un ataque cerebral en la Argentina. "El colesterol alto aumenta el riesgo de que se tapen las arterias, incluidas las que van al cerebro, por lo cual puede producir un ataque cerebral", afirmó.
 
El doctor Francisco Klein, Director del Centro de ACV, Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro señaló que "controlar la hipertensión arterial, evitar el cigarrillo, controlar el colesterol y la glucemia sanguíneos, y evitar el sedentarismo y la obesidad son medidas generales para prevenir un accidente cerebrovascular".
 
"Sin embargo, no siempre se tiene en cuenta que aun síntomas fugaces con recuperación completa, como la pérdida transitoria de la fuerza en un brazo o en una pierna, los trastornos en el habla o las alteraciones visuales pueden estar anticipando un ataque cerebral mayor con consecuencias potencialmente devastadoras", agregó.