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Beneficios de las Pausas Laborales

pausa laboral

Cuando llega la hora para hacer una breve pausa, el psicólogo Rainer Wieland cierra la puerta de su oficina y saca la colchoneta aislante para disfrutar de unos momentos de tranquilidad. "Los colegas aceptan que durante ese tiempo no me puedan molestar", dice el profesor alemán de psicología laboral y organizacional. Wieland lleva a la práctica las conclusiones de sus propias investigaciones y lo que él recomienda a las empresas: crear una cultura de pausas y salud que les permita a los empleados relajarse a su propio modo y manera.
"En nuestra cultura alemana, esto no está muy arraigado. El trabajador que quiere tomarse algunas pausas muchas veces es considerado como una persona menos productiva", dice Wieland. "Sin embargo, desde hace muchos años los estudios demuestran que tomarse varias breves pausas durante el día aumenta la productividad y trae consigo beneficios para la salud". El psicólogo Johannes Wendsche, de la Universidad Técnica de Dresde, confirma esta conclusión: "La idea de que una larga pausa al mediodía no basta para rendir mucho ya surgió hace 100 años y fue verificada en numerosos puestos de trabajo".El Departamento de Cirugía Infantil de la Escuela Superior de Medicina de Hannover ha corroborado esta teoría. Tomando como ejemplo un esquema de pausas del montañismo en el Himalaya, los cirujanos infantiles intercalaron cada 25 minutos una pausa de cinco minutos cuando realizaban intervenciones mínimamente invasivas. "En esas operaciones, el cirujano mira una pantalla bidimensional pero tiene que realizar acciones tridimensionales, lo que cansa muchísimo", dice el cirujano infantil Carsten Engelmann.
En muchas profesiones existe la posibilidad, al menos teóricamente, de que uno mismo pueda distribuirse el trabajo en gran parte. Entonces, ¿cuándo conviene tomarse unas breves pausas? "Es difícil elegir las pausas con total libertad, porque mucha gente no hace una pausa hasta que se siente cansada", dice Michael Nasterlack, especialista en medicina del trabajo y del medioambiente. Sin embargo, tales pausas probablemente se alargarían demasiado, por lo que dejarían de ser eficaces. "Una buena pausa es la que se planea previamente con una duración definida, para que uno no tenga mala conciencia", dice Nasterlack.
Entonces, ¿conviene poner el despertador para la pausa? Sí, dice el psicólogo organizacional Karl Westhoff. "Yo recomiendo poner el despertador con intervalos de 1,5 horas y hacer una pausa obligatoria cada vez que suena el despertador", dice Westhoff, profesor emérito de la Universidad Técnica de Dresde. "La ventaja de este método es que uno se siente interrumpido en el trabajo, generalmente sin estar totalmente cansado, por lo que después de la pausa resulta más fácil volver al trabajo, porque a la gente no le gusta hacer algo sin terminarlo". Según Nasterlack, es recomendable, en términos generales, hacer algún ejercicio durante las pausas o simplemente cerrar los ojos y reclinarse o ponerse delante de la ventana y dejar vagar la mirada por el horizonte.
Wieland también recomienda realizar actividades variadas que requieran cierta concentración y entrega. También echarse una siesta de vez en cuando. "Así se relajan las funciones que se necesitan para rendir en el trabajo y posiblemente se activen otras funciones", explica el psicólogo. Wieland sabe por experiencia que para aprovechar bien las pausas hay que entrenarse.